Cuando hace frío, la presión de un neumático constatada en el manómetro puede ser inferior a la presión real. Por ejemplo, para un neumático inflado a 2 bar con una temperatura ambiente de unos veinte grados, la presión que se lee en el manómetro puede ser de 1.9 bar, si la temperatura ambiente es de 8°C.
Este fenómeno puede inducir a error y no significa obligatoriamente que el neumático esté escasamente inflado. Por lo tanto, no hay que inflar más los neumáticos en invierno.
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